Primero los primeros

Posted on 9.septiembre.2009

1


En una de las notas de ayer informaba que las agrupaciones de empresarios de nuestro país, preocupados por las medidas a tomar por el gobierno para sanear las finanzas públicas, hicieron varias recomendaciones que, desde mi punto de vista, son burguesas porque se recargan en los más necesitados y sacan de la mira recaudatoria a las grandes corporaciones. Entre esas recomendaciones nada recomendables estaba el aumentar el alcance del impuesto al consumo. Nuestro gobierno escuchó las voces del pueblo mexicano (es que los adinerados también son mexicanos pues) y a esta hora ya escuchamos de viva voz del mero mero de hacienda que pretenden subirnos los impuestos, solo que, para que no nos retorzamos de coraje, le llamarán de una forma cálida, humana, que hasta nos hará sentir unos “Robinjuds” a la hora de entregar con mano temblorosa el billete al cajero del “Wualmar”…

El impuesto se llamará… (tamborileo de acto circense):

Contribución para el combate a la pobreza

¿A poco no se oye lindo?

Paradójicamente, los pobres de ninguna manera estarán exentos de desembolsar en esta cooperacha que supuestamente es para socorrerlos, de ley estarían obligados a poner su parte al comprar inclusive productos de primera necesidad como alimentos y medicinas. No me es difícil imaginarme que de cada 10 pesos desembolsados el gobierno les retribuirá 1 centavo, y de esa manera el remedio resultará ser más nocivo que la enfermedad.

Hasta aquí le di rienda a la versión oficial, ora viene la mía, y soy sincero al decir que me da sabe qué decirlo… Es responsabilidad del gobierno destinar parte de su presupuesto al desarrollo social, es su deber inalienable, por lo tanto es mentira llana que eso que parece, huele y sabe a impuesto no es impuesto sino contribución. Por donde se le vea no deja de ser una manera de nuestras autoridades de hacer que sus clientes (nosotros, la prole) paguemos por los platos que rompieron con su descompuesta administración. Nuestro “desingeniado”, “hipocreativo”, “inocurrente”, “paravispado” secretario de hacienda gana el salario mínimo elevado a una enésima potencia…, ese señor invirtió un dineral en sus estudios en el extranjero…, ese hombrón jamás ha conocido el penar de los hombres que viven en eterna recesión… y ahora sale muy orondo y recita sus pretensiones de obligarnos a pagar cada vez que tengamos que cubrir nuestras necesidades asaz pimigenias como comer o curarnos los males. Es una salida tan maquiavélica, cínica, cómoda y malhecha que creo que el señor Carstens, más interesado en hacer de su oficina un búnker, olvidó que se vencía el plazo para entregar su plan financiero y se libró del apuro fingiendo leer unas hojas en blanco mientras iba improvisando (!).

Para finalizar les pongo la dirección del análisis culpable de esta pirosis que ahorita me cargo (creo que mejor voy de una vez a comprarme una leche de magnesia… antes de que tenga que pagar tributo por hacerlo):

http://proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=72159

Anuncios
Posted in: Noticias