«Yo no estuve allí, pero tampoco lo olvido»

Posted on 3.octubre.2009

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Gustavo Díaz Ordaz

Gustavo Díaz Ordaz

La Matanza de Tlatelolco…, así, en mayúscula pues es un concepto en sí mismo, engloba uno de los capítulos más abyectos y descollantes de la historia del México moderno. Como muchos crímenes de Estado… como montones de los de lesa humanidad, permanece impune. Recuerdo ese número de Proceso en el que un viejo Echeverría, quien fuera Secretario de Gobernación durante los nefastos tiempos de la guerra sucia contra los estudiantes, bajo la presión de un inminente llamado por la justicia se jactaba frente a los periodistas de que la mano de ella nunca iba a alcanzarlo. Y tenía razón. La obcecación de la justicia es sin más cínica. Tantas pruebas que implican a altos funcionarios, nada menos que el Presidente de la República entre ellos; testimonios gráficos al por mayor; un sinnúmero de testimonios orales y escritos de las víctimas y los testigos; documentos de inteligencia que evidencian la premeditación del crimen, su planeación, organización y atroz consumación; las pruebas de la existencia y participación del grupo paramilitar denominado Batallón Olimpia; el desenvolvimiento del Ejército Mexicano como sicarios del gobierno. Tantas páginas escritas y en suma son como páginas en blanco, describen lo que podría definirse como una “historia invisible”.

Desde hoy comencé un resumen histórico que publicaré pronto, por lo pronto, les presento un excelente artículo del licenciado Jorge Camil:

http://www.jornada.unam.mx/2009/10/02/index.php?section=politica&article=016a1pol

Un extracto con los fragmentos más relevantes, según mi humilde criterio:

Usted ha visto las fotos en La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska. Con qué facilidad decidimos abandonarlos para seguir el camino. Y digo decidimos porque fue un acto voluntario.

Dos de octubre no se olvida, pero tampoco se castiga. El presidente responsable, Gustavo Díaz Ordaz […] murió en la impunidad.

No cabe duda que Echeverría, el más astuto, ¿y el más culpable?, morirá exonerado con los santos óleos republicanos administrados por magistrados obsecuentes y tribunales complacientes. Ése es, lamentablemente, el estado de nuestro Estado de derecho… Juan Velázquez, el abogado que defendió a Echeverría, afirma con ignorancia de la historia que hoy existen «dos verdades sobre Tlatelolco»: una —dice despectivo— «el dicho de la gente» y otra, «absolutamente distinta», el fallo del tribunal.

Remata su columna con un fragmento de las estrofas finales del poema Memoria del Tlatelolco de Rosario Castellanos:

… al día siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida;
los periódicos dieron como noticia principal el estado del tiempo (…)
ni un minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)

Finalizo, con este reporte sobre las marchas conmemorativas, del que extraje el lema que le dio título a esta entrada:

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2009/10/02/alista-sspdf-operativo-por-movilizaciones-del-2-de-octubre

Notas:

  1. Fuente de la imagen de Gustavo Díaz Ordaz: http://www.jornada.unam.mx/2008/09/01/fotos/012n1pol-1_mini.jpg
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Posted in: Historia