La justicia de los injustos

Posted on 9.octubre.2009

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La columna siguiente, del periodista Miguel Badillo, la encontré a través del sitio web de la revista Contralínea:

http://oficiodepapel.com.mx/contenido/?p=366

El periodista habla de tres temas:

  1. Gastos abusivos de una burocracia inútil
  2. Privilegios de expresidentes y ministros
  3. Las pensiones de diez directores del IPN

En seguida un resumen de su análisis:

Otra vez Felipe Calderón y su secretario de Hacienda, Agustín Carstens, pretenden que sean los mexicanos de menores ingresos quienes paguen más impuestos para mantener una burocracia inútil, corrupta y abusiva, en lugar de proponer disminuir los excesivos gastos de servidores públicos…

Ejemplifica Miguel Badillo el despilfarro a costa del erario con casos como el del Instituto Federal Electoral y su espléndida concesión de reales «dotes a los que se matrimonian». Y el caso de la Suprema Corte, que destina una partida para que sus ministros no se preocupen en si tendrán qué llevarle de regalo a sus mamacitas el 10 de mayo. Agrega al listado de felices beneficiarios, a los servidores que fungieron como Presidentes de la República, ministros de la Corte, funcionarios del BdeM y la Banca de Desarrollo e, incluso, directores del Instituto Politécnico Nacional, todos ellos acreedores a una pensión vitalicia al cien por ciento de su sueldo, ¡y qué sueldos, señoras y señores, que en un mes cualquiera de ellos obtiene lo que un obrero en un año!

Lo anterior ha sido muy bien documentado por la prensa y lo ha confirmado la Auditoría Superior de la Federación, sin embargo ni el presidente ni el secretario de Hacienda, así como tampoco los legisladores y muchos menos los ministros de la Corte hacen caso para eliminar ese despilfarro de recursos públicos.

Cómo entonces pretende Calderón que le creamos cuando habla de austeridad…

Creo saber el cómo: sabe que comprando propaganda, sobre todo en los medios electrónicos, por más malhecha y viciosa que sea su propuesta va a convencer; es que los medios, como reitera el maestro Chomsky, hacen que la gente tenga la sensación de que sabe mucho sobre lo que realmente no sabe nada. Aparte de esa estrategia, tiene otra carta fuerte: su capacidad de negociar con el PRI, la bancada que ahora es mayoría en el Congreso, no sería la primera vez que lo hicieran, un ejemplo cercano es la ratificación de Chávez Chávez como el líder de la PGR, hombre de pasado deslucido que fue propuesto por el Ejecutivo con el respaldo de los panistas y que en un inicio fue rechazado por el PRI mas, después de pasados unos pocos días, “enderezaron” su opinión y se olvidaron por completo de la adversidad de sus previas argumentaciones. En una anotación anterior [1] apunté con ironía que quizás fueron iluminados por un sueño que los hizo rectificar.

La medida fiscal además de injusta es abusiva [dice el reportero Badillo].

Le fue bien a Carstens, el autor de la columna lo trató con gentileza. En contraste, el diputado petista Di Constanzo nada más (!) calificó a la misma medida de «absurda, demagógica, recesiva, inflacionaria y riesgosa para la estabilidad social [2]». No lo culpo, en verdad la propuesta se merece cada uno de esos calificativos.

Estos abusos del gasto público han sido señalados puntualmente en la revista Contralínea, en donde la reportera Nancy Flores informó que son 178 personas, entre civiles y militares, quienes cobran un salario por estar al servicio de los cinco expresidentes vivos, fuera de los criterios de racionalidad y transparencia.

Por ejemplo en 2006, Luis Echeverría tenía 24 civiles y dos militares a su cargo; Miguel de la Madrid 24 civiles y 22 militares; Carlos Salinas de Gortari 14 civiles y 19 militares; Ernesto Zedillo 11 civiles y 16 militares, y Vicente Fox 20 civiles y 16 militares…

¡Qué injusto es que nuestros expresidentes, aparte de tener su vida arreglada con una jugosa pensión, tengan el derecho a usar sirvientes solventados por el erario! ¿Acaso es un privilegio legalizado por nuestra Constitución? Aquí un fragmento que habla al respecto:

La determinación de tales prebendas está basada en prácticas discrecionales y en acuerdos dictados por los presidentes en turno, quienes se beneficiaron de sus propias decisiones, siendo juez y parte en la asignación de sus ingresos.

¿Este tipo de arbitrarias iniciativas del Ejecutivo no requieren la aprobación del Congreso?

Y como si el lago no estuviera muy fangoso:

[…] en el caso de Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo reciben otra pensión del Banco de México.

Aunque ya hasta el hambre se me quitó, el artículo del señor Miguel Badillo sigue dando de qué hablar:

Además de los altos salarios, que superan incluso al del presidente de la república, cada uno de los 11 ministros de la Suprema Corte se embolsan en forma discrecional más de un millón de pesos al año por “realizar diversas actividades que contribuyen a fomentar los valores del Estado de Derecho”.

Por promover la cultura de la legalidad, incluso a domicilio, en 2004 Mariano Azuela Güitrón, presidente de la SCJN y titular del Comité de Gobierno y Administración —encargado del manejo presupuestario— del tribunal, cobró una compensación del presupuesto público por un millón 236 mil 200 pesos, equivalentes a cuatro meses de salario bruto de 309 mil pesos. Ese año el “esfuerzo” de Azuela lo llevó a dar asesorías especiales sobre Estado de Derecho: en septiembre, época del desafuero, acudió a la residencia oficial de Los Pinos y, junto al presidente Vicente Fox, delineó la estrategia judicial que buscaba suprimir los derechos políticos del entonces jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador. Plan que finalmente fue frustrado.

Pues la forma como deberían fomentar el Estado de Derecho es haciendo bien su chamba, procurando justicia sin distingos, descubriendo las leyes anacrónicas y reformándolas para beneficio de la mayoría.

La página de Internet de la SCJN descubre que además de los 165 mil 210 pesos que reciben cada mes como pago salarial fijo, los 11 ministros obtienen prestaciones económicas solventadas con recursos del erario público, que van desde una compensación económica por ser presidente de la Corte, hasta “ayuda para anteojos”.

Los salarios y la suma de las prestaciones resultan en altas mensualidades, como las que recibe el ministro presidente, Mariano Azuela, las cuales ascienden a, por lo menos, 649 mil 500 pesos; monto que equivale a 7 millones 790 mil pesos anuales y que excede hasta en cuatro veces el salario del presidente de la República. Los 10 ministros restantes obtienen alrededor de 536 mil pesos al mes, es decir, 6 millones 430 mil pesos al año.

O sea que no les son suficientes las riquezas que ganan como salario y compensaciones (por cierto éstas sacadas de la manga), sino que todavía se conceden “ayudas” para adquirir lo accesorio. ¡Qué bárbaros, qué abismo cavan entre sus ricas humanidades y las astrosas de los millones de desempleados que no tienen dinero ni seguro social!

El periodista Badillo culmina hablando de los exdirectores del instituto en educación tecnológica que es símbolo de México: el IPN:

Con menos privilegios por no por ello menos abusivos, son las pensiones que el Instituto Politécnico Nacional otorga a sus exdirectores generales.

Pues resulta que también en el Politécnico hay abusos con el uso de recursos públicos y es que los 10 exdirectores de este Instituto cobran desde hace muchos años un salario de aproximadamente 100 mil pesos mensuales

Qué distanciados están los exdirigentes de los objetivos fundamentales del instituto (extraído de Wikipedia):

[…] fue fundado [el IPN] siguiendo los ideales revolucionarios en la reconstrucción del país, buscando dar educación profesional a las clases más desprotegidas en aquel entonces, además de ser un impulso para el desarrollo industrial y económico del país así como una institución que tuviera una función muy noble al subsanar las necesidades de la población mexicana [3].

Diría que los exdirigentes han cambiado lo de «subsanar las necesidades de la población mexicana» por «satisfacer al hartazgo sus propias necesidades».

Para culminar, vuelvo a los magistrados que con sus ingresos conquistan la cúspide de la clase política… No veo cómo pueden ser capaces de impartir justicia si gozan de los privilegios que debieran perseguir y erradicar.

Quizás desoyen su vocecita interior que les alega que un cargo justiciero exige una onerosa riqueza moral, no una metálica.

Notas:

  1. https://deshollinador.wordpress.com/2009/09/24/chavez-chavez-se-queda/
  2. https://deshollinador.wordpress.com/2009/09/15/duro-y-a-la-cabeza/
  3. http://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_Politécnico_Nacional
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Posted in: Análisis