Palabras blandas

Posted on 1.noviembre.2009

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Hubo una vez un candidato a la Presidencia de la República Mexicana que decía haber encontrado la fórmula de la felicidad:

Transcribo los, ahora sabemos falsos, planes de Felipe Calderón para mejorar la vida de los mexicanos:

Mi política tiene un solo objetivo, crear empleos bien pagados para que tú y tu familia vivan mejor. Para eso voy a hacer cuatro cosas: Primero: voy a reducir los impuestos para quienes trabajan, producen o generan empleos, y voy a simplificar su pago. Segundo: voy a transparentar totalmente los impuestos que pagamos. Tercero: voy a invertir mejor tu dinero. Cuarto: voy a garantizar la estabilidad económica para cuidar tu patrimonio.

En síntesis, mi política fiscal será bajar impuestos para quienes producen, para que haya más inversión, más empleo y para que vivamos mejor.

Por lo primero, voy a bajar la tasa de Impuesto sobre la Renta, porque los mexicanos que producen, que invierten, que trabajan, que generan otros empleos… no deben de pagar más impuestos que los que se pagan en otras partes del mundo. Eso nos permitirá tener más inversión y más empleo, que es lo que busco. Y pagar impuestos será más sencillo que nunca, hacer una declaración la podrás hacer sencillamente y sin la ayuda de nadie.

Segundo, voy a manejar en caja de cristal el dinero del pueblo. Aquí no va a haber ni fideicomisos ocultos, ni cajas misteriosas. Tú vas a saber adónde se va, quién lo gasta, cómo se gasta… hasta el último centavo que pagues de impuestos.

Tercero, voy a invertir mejor lo que tenemos, voy a invertir el dinero en lo que verdaderanente [sic]… en lo que verdaderamente necesitas. Voy a invertir en escuelas y en universidades de calidad para tus hijos. Voy a invertir en salud, no solo para seguir con el Seguro Popular, sino voy por un seguro médico para todos, porque mi objetivo es que ningún mexicano esté sin médico, sin medicinas y sin tratamiento. Voy a empezar con todos los niños que nazcan cuando yo sea Presidente de la República.

Cuarto, voy a emplear también el dinero precisamente en las comunidades indígenas, en los caminos que hacen falta, en el agua potable. Voy a invertir el dinero en la seguridad que necesitamos para volver a salir a las calles con tranquilidad.

Y cuarto punto, decía yo, voy a garantizar la estabilidad económica, ¿para qué?, para cuidar tu patrimonio. Voy a garantizar la estabilidad económica para que sigan bajando las tasas de interés y tú puedas adquirir una casa, para que puedas renovar tu cocina, para que puedas verdaderamente adquirir un auto; voy a bajar las tasas de interés para que haya más inversión en México y haya más empleo.

El video lo encontré en una nota editorial del portal de la revista Contenido, cuya dirección pongo bajo este párrafo. Incluye, además, unos cálculos de lo que realmente significan esos aumentos al tributo que a un primer vistazo parecieran moderados:

http://contenido.com.mx/2009/10/azules-y-verdes-en-el-senado-imponen-aumentos-en-impuestos/

Los adversos resultados de Calderón y su gabinete se ven a diario. No tiene mucho con qué defenderse.

¿Bajar impuestos? Se vino abajo su iniciativa y la de su ejecutivo en Hacienda que buscaba crear uno nuevo aplicable a recursos imprescindibles como los alimentos y las medicinas, y en su lugar aumentaron el IVA y el ISR, que de cualquier forma, reduce la capacidad de adquisición de los ciudadanos y afecta con singular crudeza a los obreros, en su mayoría con salarios raquíticos.

¿Qué decir de la incapacidad del calderonismo para aumentar las plazas de trabajo? A diario se escucha que el empleo escasea. En adición, no puedo olvidar que hace pocas semanas el Ejecutivo firmó un documento que dejó sin trabajo a miles de compatriotas so pretexto de que eran rete ineficientes.

Acerca de su garantía de estabilidad económica, ¿cómo se cobra?, lo digo por aquello de que las garantías se hacen válidas cuando se constata que lo que adquirimos no nos está dando los resultados esperados.

Culmino con esta especie de epílogo al estilo con que inicié la anotación:

Ese candidato lleno de palabras esperanzadoras llegó (jura él que por las buenas) a ser el Presidente.

Corrieron varios años y los dotes mágicos de los que se vanagloriaba nunca chispearon en sus dedos, quizás sus poderes habían sido disueltos por argucia y maldición de los reyes patrioteros que le instaban a olvidarse de quien más lo necesitó… (O tal vez sólo era que el candidato nunca supo de la existencia de los hombres comunes y, de esa manera, sus promesas estuvieron siempre dirigidas a figuras de viento). Las almas de los condenados, aún los exculpados, hoy padecen lo indecible. Cuando se vayan del mundo de las formas, incluso los más oscuros, tendrán pase directo al Cielo porque sabe el Juez Supremo que no se merecen el Infierno; es que sus manchas, cualesquiera que sean, las están expiando hoy en día que están llenos de una vida que los hace arder.

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