Mitología y poder

Posted on 10.diciembre.2009

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Una de las tareas que me dejó mi apá fue la investigación del término “mitificación” [1]. Por medio de la bitácora de Hernán Montecinos di con este ensayo de Manuel Rivero Glean que aborda el tema:

http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/pensamiento/rivero_300806.html

Mitología y símbolos de la resistencia

Manuel Rivero Glean

Sobre la mitología dice que provee «las herramientas metodológicas para estudiar y comprender la cosmovisión de las civilizaciones, etnias y otros grupos humanos».

La mitología es también, por otra parte, el conjunto coherente de relatos, leyendas o mitos de una unidad comunitaria de seres humanos, con orígenes, historias comunes, valores éticos compartidos, lengua u otra [sic] expresiones de su cultura…

La línea que sigue me recuerda una idea expuesta en las primeras páginas del libro Acerca de la Religión de Lenin:

James Frazer la definió como “una explicación errónea de los fenómenos”, en contraposición a la verdadera aclaración de las cosas ofrecidas por la ciencia y la filosofía”.

En dicho libro, Lenin puntualiza que los problemas que los seres humanos han enfrentado desde la prehistoria lo han impulsado a desarrollar estilos variopintos para superarlos, unos efectivos, otros no tanto, de esa manera se da el paralelismo de las corrientes de pensamiento que, por separado, se desarrollan, se enriquecen y se hacen más complejas. Una de esas corrientes es sesuda y en ella se caldean la ciencia, la filosofía y la técnica; otra es emocional y empirista y es madre de expresiones que no tienen apego con la realidad, no obstante son poderosas por el número de adeptos que las siguen y la intensidad de su fervor. Lenin rechaza las creencias que no tienen fundamentos materiales. No lo culpo. ¿Cómo aterrizar lo innúmero e intangible?

Estoy de acuerdo en que el conocimiento verdadero es el sustentado en la realidad y por ende comprobable, no por ello creo que suceda lo enunciado aquí abajo.

El positivista Augusto Comte, al oponer la filosofía a la mitología, la ha caracterizado como “pensamiento prefilosófico” cuya superación por la ciencia, o el pensamiento racional, pondría fin al estado teológico de la humanidad.

Supongo que su aseveración es que conforme se extiende el conocimiento científico, más estrecho es el campo de acción que se le deja a las creencias no aterrizadas, incluyendo a la religión. No pienso que ocurra de esa manera pues sería igual a afirmar que la mente humana obedece únicamente a mecanismos racionales y, de esa manera, está exenta de la influencia de las irracionales como las emociones y la espiritualidad. Una prueba del poder que tienen los componentes irracionales del ser humano sobre su actuación, son los científicos que creen ardientemente en la existencia de un dios a pesar de su notable comprensión de las leyes que rigen la materia.

En un punto el texto define a la mitología como una versión distinta a lo evidente:

Ya antes, en la propia Grecia Antigua Teágenes de Regio concebía el mito como “una alegoría”, es decir, como un relato que dice otra cosa que lo que a simple vista “parece querer decir”.

Una idea controvertida… como su creador:

Este filósofo [se refiere a Nietzsche] consideró a la historia de la filosofía no como un progreso, sino como la historia de una decadencia, en la cual se perdió y deterioró por completo un modo radical de ver el mundo, al cual pertenecía el mito.

O sea que el pensamiento empírico era un estadio ideal que fue corrompido por el barrunto científico. (Tengo que ponerme a estudiar para llegar a comprender lo que dice el filósofo).

Me salté adrede la sección acerca de los símbolos pues mi interés circula alrededor de los mitos, componentes importantes de la idiosincrasia de una comunidad. Vuelto a aquellos, particularmente interesante me resultó la parte siguiente:

Función social de la mitología

J. Campbell, quien publicara entre 1991 y 1992 “Las máscaras de Dios: Mitología occidental”, propuso cuatro funciones del universo mitológico, que pudieran resumirse en:

1. Reconciliar la conciencia con la fascinación ante el universo, que supone precisamente el despertar de la conciencia humana.

[«¡Oh, que majestuoso el firmamento!, me doy cuenta de que no soy nada, el universo debió ser creado por una entidad superior a mi esencia»].

2. Exhibir imágenes que interpreten el universo, ya que las mitologías tienen por uno de sus objetivos recrear el funcionamiento del universo.

[Tláloc, dios del agua terrenal en la cosmogonía azteca, era representado en colores acuosos y con accesorios alegóricos a los truenos y relámpagos].

3. Imponer un orden moral, para intentar lograr la adaptación de un individuo, a las exigencias de su grupo social, condicionando social e históricamente una ruptura con lo “natural”.

[Como ejemplo, los Diez Mandamientos del catolicismo].

4. Ayudar al individuo a centrarse y desenvolverse integralmente en relación a sí mismo, a su cultura, al universo y por sobre todas las cosas frente a ese último misterio que se intuye dentro y más allá de todas las cosas.

[El pensamiento colectivo une a los individuos, les produce un sentido de identidad y, a la vez, uno de pertenencia].

Los mitos, como parte del imaginario popular, son una manifestación de la inteligencia humana, por tal nos acompañarán para siempre:

A menudo se piensa que los mitos y la mitología son cosas de los antiguos, o cuando más de la Edad Media. Hay pruebas irrefutables de que en todas partes se están configurando mitos contemporáneos o retomando con fuerza argumentos tan viables que se niegan a morir.

Me brinqué adrede una parte que está enfocada en la mitología de unas civilizaciones en específico, porción rica por su aporte histórico, mas ahora estoy en persecución de la sustancia filosófica y social. La sección subsiguiente es rica en dichos ingredientes:

Símbolos del poder

Sonidos naturales, vocalizaciones, gestos, palabras, frases, trazos, gráficos, jeroglifos, dibujos, sonidos instrumentales, escudos, banderas, objetos, seres de la biota, ideas, himnos, etc. son parte del arsenal expresivo de los símbolos. Desde los albores de la humanidad las expresiones simbólicas, producto complejo y potente de la mente humana, han acompañado todos los propósitos del hombre y representado en su ausencia material al hombre mismo.

Al ser la mitología una manifestación del pensamiento, expresa y abstrae lo que somos…

La mitología, como forma de conciencia social se expresa a través de las más variadas representaciones simbólicas, paradigmas de saberes, valores, ambiciones, ética y moral.

El lenguaje del depredador

La historia ha identificado numerosos símbolos del poder y sus intentos por adelantarse en representación de las elites, antes [sic] las presas temblorosas. Es conocido como [sic] el rugido del león en la selva africana paraliza de miedo a sus víctimas, estremecídas [sic] de miedo en sus madrigueras, así como los símbolos regios de algunos faraones precedían los combates del desierto. Estos símbolos de la fuerza animan y apoyan el brazo armado, porque son la representación del pensamiento líder, del poder centralizado, meticulosamente organizado, concentrado en la punta de las armas, en la agudeza de las ideas.

Aquí se refiere a una alusión moderna en la que no había reparado yo:

El mito del invencible hombre blanco, colonizador de la selva, amansador de sus bestias, es un símbolo de las habilidades y el poder mental anglosajón frente a los salvajes negros africanos, a quienes debe ayudar y proteger.

El autor del texto se brinca a la posmodernidad y muestra el papel primordial de los medios, en especial los masivos, en la fundación y posterior reforzamiento de los símbolos de poder:

El hombre de la masa está aprisionado de sus preocupaciones personales, y no se da cuenta de su verdadero origen, en cambio el hombre consciente del público auténtico es capaz de convertir sus preocupaciones personales en cuestiones sociales…

Algunos antídotos propuestos por el autor, no tanto para hacernos invulnerables a los símbolos del poderoso, sino a los potentados de hecho:

Las elites del poder necesitan masas desenfocadas de sus problemas comunes, no públicos atentos que saben distinguir lo que une a cada cual con la otredad.

Solamente la educación y la cultura pueden armar a los pueblos.

El siguiente enunciado tuve que transcribirlo en negritas por su preponderancia:

Los ciudadanos iletrados e incultos son células dispersas del tejido social, son parte de masas manipulables, no forman un público sensato con valores compartidos útiles al bienestar común.

Para terminar, les dejo este fragmento en el que el señor Rivero Glean denuncia que el consumismo es el fundamento existencial de la mayoría de nosotros los homo sapiens modernos:

La exportación de arquetipos es la acción preparatoria para modelar los mercados de consumo y cosificar a los terrícolas hasta convertirlos, de seres pensantes en criaturas “tenientes” de cosas.

Notas:

  1. https://deshollinador.wordpress.com/2009/11/07/cosificacion-%c2%bfque-cosa/
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Posted in: Conocimiento