Asimov, Las Leyes de la Robótica y una versión propia deshumanizada

Posted on 12.diciembre.2009

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Apena la falta de sensibilidad y empatía que nos caracteriza a los seres humanos; nuestro instinto de conservación individual le juega una trastada a la especie; nuestro egoísmo nos hace creer la ilusión que nos susurra a cada instante «soy el ser más importante del planeta», que nuestros problemas son los más terribles, nuestras penas asaz insufribles, nuestros sueños los más encomiables…

Me tomé la libertad de trastocar las conspicuas Leyes de la Robótica del ilustre y entrañable Asimov para aproximarlas a las prioridades que nos dicta nuestra humana egolatría. Antes listo las leyes originales para hacerles el honor:

  1. Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inacción, permitir que éste sea dañado.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos excepto cuando estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Leyes.

Después de darles unos tijeretazos y volver a coser los retazos, la siguiente es una versión humana e idealista:

  1. Como ser humano no puedo lastimar a otro, ni, por inacción, permitir que uno sea dañado.
  2. Debo obedecer órdenes… excepto cuando éstas entren en conflicto con la Primera Ley.
  3. Debo proteger mi propia existencia aun si esta protección entra en conflicto con la Primera y/o la Segunda Ley.

Sin embargo, en detrimento de la especie y nuestro ecosistema, la de a continuación es una versión mejor aterrizada en la realidad:

  1. Como ser humano no puedo lastimar a otro ni, por inacción, permitir que uno sea dañado.
  2. Como ser humano debo obedecer las órdenes de aquellos a quienes considere superiores, aun cuando estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley.
  3. Como ser humano debo velar por mi propio bienestar aun cuando esto viole la Primera, la Segunda o cualesquiera otras leyes.

Siendo franco, tenía yo un recuerdo incorrecto de las originales Leyes de la Robótica, pensé que eran algo como:

  1. Un robot debe velar por su conservación.
  2. Un robot debe proteger a un ser humano, aun a costa de violar la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger a la humanidad aun a costa de violar la Primera y/o Segunda Leyes.

Me impresiona esa versión torcida pues dicta el derecho de un robot a eliminar a un ser humano siempre y cuando ello coadyuve a la sobrevivencia de la especie; en otras palabras, ordena el sacrificio de algunos para asegurar la supervivencia de la mayoría.

Echando más tijeretazos, la resultante es una versión torcida de la de por sí torcida versión humana e idealista, o sea, una versión más que torcida: retorcida:

  1. Un ser humano debe velar por su conservación.
  2. Un ser humano debe proteger a otro, aun a costa de violar la Primera Ley.
  3. Un ser humano debe proteger a la humanidad aun a costa de violar la Primera y/o la Segunda Ley.

Mi morbo, aunque controlado, llega a punzarme, de tal suerte que me urgió a llegar a esta versión que promete ser la final… una retorcida, humana –en relación a nuestra especie y no a la benignidad– y realista. Las leyes consecuentes pueden escucharse crudas y desangeladas mas ¿no se ajustan a nuestro comportamiento, tanto el individual como el sectario?, ¿el neocapitalismo no está arrastrándonos al hoyo por la fidelidad que le tenemos a estas leyes?:

  1. Un ser humano debe velar por su bienestar, aun el fútil.
  2. Un ser humano debiera proteger a un semejante, no obstante, debe abstenerse si ello lo lleva a la violación de la Primera Ley.
  3. Un ser humano debiera proteger a la humanidad y a su ámbito, no obstante, debe de abstenerse si ello lo lleva a la violación de la Primera Ley.
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