«El derecho de la humanidad a existir»

Posted on 29.diciembre.2009

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Apenas estoy leyendo este informe del señor Castro Ruz sobre la catástrofe ecológica que tenemos encima. He de decir que logra reavivar la preocupación que me invadía al redactar la entrada anterior [1], curioso es que lo haya encontrado un poco después de que me nació escribir sobre el tema, claro es que el señor Fidel ofrece detalles más profusos y tiene un estilo mucho más pulcro y convincente, es de admirar su capacidad para expresarse y su elevado discernimiento, se cuentan con los dedos los estadistas con tales dones. (Sí, me escucho como un procastrista contumaz, pero siento una sincera admiración por sus dotes analíticos y retóricos).

http://www.jornada.unam.mx/2009/12/28/index.php?section=opinion&article=017a1mun

El derecho de la Humanidad a existir

Fidel Castro Ruz

El cambio climático está causando ya considerable daño y cientos de millones de pobres están sufriendo las consecuencias.

Lo mismo que afirmaba en mi anotación anterior, no podemos dilatarnos más:

Los centros de investigaciones más avanzados aseguran que queda muy poco tiempo para evitar una catástrofe irreversible.

Un ensayo sin referencias es mera anécdota, aquí el señor Castro, como debe ser, incluye nombres y cifras:

James Hansen, del Instituto Goddard de la NASA, asegura que un nivel de 350 partes del dióxido de carbono por millón es todavía tolerable; hoy sobrepasa sin embargo la cifra de 390…

Un anuncio alarmante:

Las últimas dos décadas han sido, cada una de ellas, las más calurosas desde que se tienen noticias del registro.

Esta afirmación fue puesta en duda recientemente por la publicación de unos correos electrónicos en los que, se presume, unos científicos eminentes dan muestra de las alteraciones que hicieron en sus registros de temperatura para alinearlos al modelo del calentamiento global. [2] Como fuere, creo que a nuestra especie no le resulta conveniente aligerarse la responsabilidad que tiene sobre el ecosistema, como seres “superiores” y racionales debiéramos tomar el rol de protectores del resto de las criaturas y el medio en lugar de constituir una amenaza para ellas.

Se dice a menudo –inclusive yo lo digo– que la humanidad está aniquilando al planeta, no obstante, para ser justos, no todos somos responsables en la misma medida. El discurso sostenido por los que en su origen rechazaron suscribirse al Protocolo de Kyoto, es que cada nación por igual debe apoyar a la mejoría del medio ambiente…, ¡ah, qué bien se les da la igualdad a la hora de repartir los males! Es refutable que el pastel de la culpabilidad tenga que ser partido en rebanadas similares, es un hecho que las naciones industrializadas polucionan un múltiplo de veces más que las pobres. Es asaz desalentador ver que los países pudientes, a pesar de sus capacidades y su poder de convocatoria, mantienen una posición negligente y desinteresada al respecto, resultan especialmente patéticas sus constantes negativas a realizar acciones contundentes en pos de la depuración de nuestro ámbito, carácter remiso que contrasta sobremanera con el dinamismo pertinaz que distingue a sus doctrinas de libre mercado.

Ciñéndonos a los principios del Pareto, en el análisis de la problemática ambiental una minoría es la principal causante:

Estados Unidos, con menos del 5% de la población mundial emite el 25% del dióxido de carbono.

Sobre los sucesos en la cumbre de Copenhague, Fidel Castro hace una denuncia:

En Copenhague reinó un verdadero caos y sucedieron cosas increíbles. A los movimientos sociales e instituciones científicas no les permitieron asistir a los debates. Hubo Jefes de Estado y Gobierno que no pudieron siquiera emitir sus opiniones sobre vitales problemas. Obama y los líderes de los países más ricos se adueñaron de la conferencia con la complicidad del gobierno danés. Los organismos de Naciones Unidas fueron relegados.

El acaparamiento de la cumbre por parte de los gobiernos que encabezan el Orden Mundial no fue mera casualidad, es de su entero conocimiento que su industrialización desbocada es el origen primordial de tamaños desmanes al ecosistema, tampoco desconocen que los intentos previos para poner cierto orden (como el mediocre Protocolo de Kyoto) tienen entre sus líneas de acción la disminución de contaminantes, lo que no se consigue solo mejorando los procesos y haciéndolos menos agresivos con la naturaleza –lo que ha tenido mejores resultados como muletilla propagandística que como real purificador– sino que conlleva, ora tarde, ora -y mejor- temprano, la desaceleración del motor manufacturero, acción que no está de ninguna manera entre la baraja de opciones contempladas por las megacorporaciones y los estados que apoyan su desmedida expansión. (Expansión es poder, ¿o no?).

El señor Castro cita la preocupación expresada por el líder político de Gran Bretaña:

El propio Gordon Brown, Primer Ministro del Reino Unido, había afirmado el 19 de octubre: «Si no llegamos a un acuerdo en el curso de los próximos meses, no debemos tener duda alguna de que, una vez que el crecimiento no controlado de las emisiones haya provocado daños, ningún acuerdo global retrospectivo en algún momento del futuro podrá deshacer tales efectos. Para ese entonces será irremisiblemente demasiado tarde».

Brown concluyó su discurso con dramáticas palabras: No podemos darnos el lujo de fracasar. Si fracasamos ahora, pagaremos un precio muy alto. Si actuamos ahora, si actuamos de conjunto, si actuamos con visión y determinación, el éxito en Copenhague estará todavía a nuestro alcance. Pero si fracasamos, el planeta Tierra estará en peligro, y para el planeta no existe un Plan B.

Las palabras finales del señor Brown me recordaron un fragmento de la novela Parque Jurásico del escritor Michael Crichton, él denuncia que la egolatría del ser humano hace a la humanidad pensar en su extinción como el fin de la Tierra. Intentándolo parafrasear –puesto que lo leí hace más de un lustro–, expresa que tras nuestro paso, por más malherido que quede nuestro planeta, a la larga recuperará su equilibrio y la naturaleza renacerá. En suma, no acabaremos con la Tierra, solamente con nosotros mismos.

Con respecto a los heterogéneos niveles de polución arrojados por las naciones, Fidel Castro cita al representante cubano en la cumbre, el canciller Bruno Rodríguez:

“Un estadounidense consume, como promedio, 25 barriles de petróleo anuales, un europeo 11, un ciudadano chino menos de dos, y un latinoamericano o caribeño, menos de uno.”

“Treinta países, incluidos los de la Unión Europea, consumen el 80% del combustible que se produce.”

Estoy de acuerdo con lo siguiente, asentado por al canciller cubano en la cumbre de Copenhague:

“[…] los acumuladores históricos y los países desarrollados, que son los responsables de esta catástrofe, tienen responsabilidades distintas a las de los pequeños Estados insulares o a las de los países del Sur, sobre todo los países menos desarrollados…”.

“Responsabilidades quiere decir financiamiento; responsabilidades quiere decir transferencia de tecnología en condiciones aceptables“…

El señor Castro comparte la condena del canciller isleño al comportamiento del presidente de EU en Copenhague, puntualiza que éste no estuvo presente para escuchar a los demás ponentes y tras su participación se retiró de inmediato. No obstante, se atrevió a declarar antes de abandonar Dinamarca que…

“Hemos producido un sustancioso acuerdo sin precedente aquí en Copenhague. Por primera vez en la historia, las mayores economías hemos venido juntas a aceptar responsabilidades”.

De acuerdo al canciller, lo que subyace a la pretensa “aceptación de responsabilidad” es, dicho sin empacho por los gobiernos de los países hegemónicos, cargarle la mano a los pueblos subdesarrollados en la realización de actividades en pos de la ecología, sobre a todo a los encuadrados en el BRIC.

Culmina el señor Castro con un párrafo salpimentado de lirismo:

Continuar la batalla y exigir en todas las reuniones, particularmente las de Bonn y de México, el derecho de la humanidad a existir, con la moral y la fuerza que nos otorga la verdad, es a nuestro juicio el único camino.

Notas:

  1. Cuando el horizonte se aproxima: https://deshollinador.wordpress.com/2009/12/28/cuando-el-horizonte-se-aproxima/
  2. El IPCC investigará el “climagate”: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=473665
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Posted in: Ecología, Noticias