Avatar: “Si deseas lo que tiene otro pueblo, hazlo tu enemigo”

Posted on 4.enero.2010

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Acabo de ver la exitosa –por tan socorrida por la audiencia– película Avatar, vendida por su máquina de mercadotecnia como “la más costosa en la historia”, lo que da de lleno con su moraleja opuesta a la explotación y al “dinerismo” (léase “capitalismo”). La idea que me parece cautivadora es la del apéndice que permite a los nativos conectarse con la flora y la fauna de su naturaleza para de esa manera conformar un único ser integrado; me pregunto si esto será una alusión a la simbiosis que el hombre tiene con su medio y que no reconoce, una relación intimísima que contrae desde el punto mismo de su concepción y que se hace plena en el instante de su alumbramiento.

Aplaudo que los realizadores le den tintes virtuosos y cuasidivinos a una especie –aunque ficticia– que vive en intimidad y armonía con su medio, que halla en ella sus objetos de adoración, a deidades ecológicas que los inspira a mantenerse en paz con sus semejantes y a respetar al resto de los seres, en lugar de abusar de su posición como especie preponderante. (Únicamente no me explico por qué entre los pacíficos alienígenas hubo cabida para una clase guerrera, supongo que eran cazadores y no soldados). El director se atreve a exponer a la especie humana como es por lo regular: nociva a su ámbito y beligerante; sin embargo, se queda corto en la denuncia de quienes realmente han llevado la delantera en ambos vicios al no referirse a ningún gobierno como el responsable de la invasión; en otras palabras, el acto de guerra fue la iniciativa de particulares sin aparente colución con un gobierno capitalista, lo que resulta inverosímil. ¿Quiénes en nuestro planeta han sido los señores de la guerra desde el decimonónico? Occidente. En el largometraje dijo uno de los personajes, si mal no recuerdo, algo como, “si deseas lo que tiene otro pueblo, hazlo tu enemigo”, y quizás ninguna frase ha descrito más sucintamente la política expansionista que priva en nuestros días. ¡Cuántas culturas no han sido eclipsadas por sus ímpetus codiciosos! Así como en la película un árbol colosal y añoso, un tesoro natural, fue consumido en un momento por el fuego enemigo, así los asentamientos de los avasallados en la Tierra han visto sus civilizaciones arrasadas; así como el vasto y esplendente verdor de ese planeta imaginario era hecho pedazos por las máquinas devoradoras, así en nuestro hogar la inocente naturaleza de los territorios invadidos ha pagado un precio demasiado alto, sirvan de ejemplo las deforestaciones provocadas por el uso indiscriminado del infame agente naranja en las guerras de Indochina.

Al respecto me encontré la siguiente publicación en el portal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (en México):

http://www.cndh.org.mx/losdh/fechre/dias/nov/06nov.htm

6 de noviembre

Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados

Uno extractos:

La Asamblea adoptó esta medida considerando que la guerra representa un horror indescriptible tanto para los combatientes como para los civiles, y a veces puede destruir en minutos la obra de varias generaciones. Los daños causados al medio ambiente en tiempos de guerra, afectan los ecosistemas y los recursos naturales mucho después de terminado el conflicto, extendiéndose más allá de los límites de los territorios nacionales.

Acerca del tristemente célebre agente naranja…:

La preocupación por estos daños en el medio ambiente comenzó entre 1959 y 1975, durante la guerra de Vietnam, que enfrentó a Vietnam del Norte con Vietnam del Sur y la intervención de EE UU en este conflicto, que utilizó potentes herbicidas destruyendo grandes áreas de selva. Desde entonces miles de niños y niñas han nacido en las zonas atacadas con terribles deformaciones a causa del producto químico empleado, llamado “agente naranja”. [1]

Ya había leído sobre lo mencionado en los párrafos de abajo… los daños al medio ambiente a menudo no son sólo efectos colaterales de la guerra sino de acciones conscientes realizadas por un bando (o ambos inclusive) para afectar al enemigo:

[…] el uso del medio ambiente con fines militares no es nuevo, en las disputas entre ciudades en Mesopotámia, hace 5.000 años, se demolían los diques y las presas para inundar los campos enemigos como estrategia de guerra.

En 2008, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, expresó su preocupación porque durante las guerras se contaminan los pozos de agua, se queman cultivos, se talan bosques, se envenena el suelo y se matan animales, todo ello con miras a obtener una ventaja militar. [2]

El aprovisionamiento de comida y agua a militares en operaciones puede ser una labor inmensa, para reducirla en lo posible, las avanzadas intentan aprovecharse de los recursos que tienen a la mano. Una táctica para impedírselos es conocida como la “tierra quemada“, cuyos costos al medio ambiente son bastante altos.

Ya se mencionó el agente naranja, un defoliante muy agresivo que fue utilizado por el ejército estadounidense para darse ventaja en su guerra contra las naciones indochinas. Los guerrilleros vietcong usaban las intrincadas selvas como refugio, por lo que la deforestación desveló muchos de sus escondites y facilitó la detección de sus movilizaciones rebeldes. Como alternativa, los pueblos en rebeldía se afanaron en la creación de extensas galerías subterráneas como los túneles de Vinh Moc.

Otro artículo interesante que hallé gracias al señor Google:

http://www.ambiente-ecologico.com/ediciones/2004/088_01.2004/088_Columnistas_AntonioBrailovsky.php3

La Contaminación y la Guerra

Lic. Antonio Elio Brailovsky
Ex Defensor del Pueblo Adjunto
de la Ciudad de Buenos Aires

El artículo del licenciado es profuso, así es que me saltaré varios párrafos (para el interesado en leer el documento completo, ya puse la liga encima):

La actividad militar en tiempos de paz tiene efectos menos catastróficos, pero fuertemente negativos. La forma en que los artefactos bélicos consumen recursos naturales escasos suele ser espectacular y muy poco tenida en cuenta por quienes ponen el acento en la superpoblación. Un automóvil corriente puede recorrer unos diez kilómetros por litro de combustible y un tanque Abrams M-1 anda apenas veinte metros por litro.

Estos detalles del consumo de energía del coloso militar estadounidense son abrumadores:

En una hora de marcha, ese auto gastaría unos diez litros de combustible. En el mismo lapso, el tanque consume mil cien litros, un bombardero B-52 gasta trece mil setecientos litros y un portaaviones consume veintiún mil trescientos litros de combustible. Como resultado, el Pentágono usa en un mes la misma cantidad de energía que gasta en un año todo el sistema de transporte masivo de los Estados Unidos.

De acuerdo al autor, los militares del mundo generan el 10% del bióxido de carbono que poluciona nuestra atmósfera, un porcentaje alto si consideramos que los susodichos deben representar un porcentaje mucho menor entre los humanos. Otro fragmento revelador:

Las fuerzas armadas de Estados Unidos y de la ex Unión Soviética han sido durante largos años, los principales productores de desechos tóxicos del mundo.

Se refiere a artefactos militares radioactivos, explosivos y/o venenosos que, aunque caducados, sus residuos siguen siendo peligrosos.

La fracción de abajo me recuerda la incongruente propuesta en la pasada Cumbre de Copenhague del presidente estadounidense y sus aliados, quienes sugirieron que todos los países por igual, ricos, pobres y paupérrimos, se encargaran de limpiar el ecosistema; una democracia a deshoras que resulta asaz conveniente para los grandes responsables de la calamidad ambiental.

Tanto las bases norteamericanas en Europa Occidental como las soviéticas en Europa Oriental son puntos de muy alta contaminación, en los que se han volcado desechos tóxicos de todo tipo, se han arruinado grandes extensiones de suelos y de napas subterráneas. A punto tal que un tema político delicado es definir quién va a pagar la descontaminación de esos terrenos.

Termino el resumen del hondo artículo del Lic. Brailovsky, no sin antes citar una frase que, aun finiquitada la Guerra Fría que mantuvo en vilo al mundo por varias décadas, vuelve a tener vigencia por los presuntos desarrollos nucleares de naciones que no simpatizan con la política de EU y sus aliados del conglomerado de la OTAN. Tampoco habrá que perder de vista a la Federación Rusa que –aunque debilitada– aún posee un arsenal nuclear temible. El otrora titán rojo ha bajado la guardia mas se siente amenazado de cuando en cuando por los proyectos militares de Occidente, ejemplares son los tejemanejes del irresoluto proyecto del “escudo antimisiles” en Europa [3] y el conflicto entre Osetia y Georgia.

Ahora sí, después de mucho preámbulo, la frase del licenciado:

Pero si las guerras convencionales y aún la paz armada provocan serios impactos ecológicos, está claro que la peor situación posible se encontraría en la eventualidad de una guerra nuclear.

Para echarle un apretado nudo a esta anotación, remato con lo que comencé… la película Avatar. Su director, el afamado señor Cameron, hace una denuncia de la bajeza de algunos sentimientos que nos caracterizan a los seres humanos, como la codicia y el odio, mas se cuida de no hacer una alusión directa a su gobierno, el más belicoso del mundo contemporáneo; de hecho, al apenas estarse caldeando la trama se precisa que los guerreros terrestres no son militares sino mercenarios, procuró entonces que los malos de la historia no estuvieran relacionados a fuerzas oficiales sino a una enorme corporación privada y anónima.

Desde mi punto de vista, no tenía que distanciarse años luz para encontrar una historia de abuso, barbarie y exterminio étnico; la propia historia de EU está basada en una de las más “exitosas”. Los ficticios nativos de Pandora…, sus gritos de guerra, sus ritos de agradecimiento al animal sacrificado para ser alimento, su encomiable respeto por el ámbito…, ellos me recordaron a los antiguos nativos norteamericanos, de los que sólo tinta en las páginas de la historia queda. Como pasa en la realidad, donde no hay fuerzas divinas que socorran a los justos, no hubo en sus días de padecimiento una deidad ecológica y protectora que lanzara su fauna a fustigar al invasor.

Notas:

  1. Nota en el original: Ibídem en referencia a: http://www.enredate.org/enredate/calendario/diasmundiales/dia_internacional_para_la_prevencion_de_la_explota/
  2. Nota en el original: http://www.onu.org.pe/Publico/Mensajes/20081106_ambiente.aspx
  3. Putin acusa a EE.UU. por escudo antimisil: http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/12/091229_1315_rusia_misiles_sao.shtml
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Posted in: Análisis, Noticias