Dime qué lees

Posted on 9.enero.2010

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En mi anotación acerca de la novela 1984 de George Orwell [1], incluí el siguiente párrafo de la obra:

Allí se producían periódicos que no contenían más que informaciones deportivas, sucesos y astrología, noveluchas sensacionalistas, películas que rezumaban sexo y canciones sentimentales compuestas por medios exclusivamente mecánicos en una especie de caleidoscopio llamado versificador.

He aquí lo que comenté al respecto:

Pan y circo para el pueblo… (aunque en México es sólo circo sin comida). El circo, como la gran pasión que provoca el futbol, como los programas chatarra que se ven en la televisión, en verdad no nos van a sacar del hoyo y nomás nos distraen de los males que como sociedad sufrimos, toleramos y, por tanto, dejamos sin resolver:

Recordé esos fragmentos al leer el siguiente reportaje en la Revista Mexicana de Comunicación [2]:

Las revistas de chismes tienen sitiado el mercado de la edición

Carmen García Bermejo

Periodista de El Financiero y colaboradora de la RMC

Unos fragmentos:

En un país donde su población tiene un nivel elemental de lectura, por abajo de los tres libros leídos al año, los mexicanos buscan textos de autoayuda y esoterismo, historietas eróticas y revistas del corazón.

Los gigantescos tirajes de las lecturas chatarra:

Tan sólo historietas como El libro vaquero y La novela policiaca tienen un tiraje de entre 800 mil y 500 mil ejemplares semanales, cada una. En tanto, revistas como TV Notas y TV Novelas salen semanalmente al mercado con un tiraje de 780 mil y 250 mil ejemplares, respectivamente.

Dice la Secretaría de Salud en sus campañas que los mexicanos estamos mal nutridos…, por lo que se ve, no sólo nutrimos mal nuestro cuerpo:

Se estima que en México, cada mes, aparecen 30 millones de nuevos ejemplares en los puestos de periódicos que son adquiridos por la población de todo el país. Entre esos títulos destacan las historietas eróticas y del corazón como El libro vaquero, Encuentros prohibidos, El libro semanal, Frontera violenta, El libro policíaco de color, El libro sentimental y La novela policíaca, así como revistas de chismes de artistas y políticos como TV Notas, TV Novelas, Caras, Furia musical, Cosmopolitan y Vanidades. Se calcula que cada uno de estos ejemplares, son leídos por cinco personas más, al ser publicaciones que se pasan de mano en mano. Así, El libro vaquero, que tiene un tiraje de 800 mil ejemplares a la semana, es leído por quien lo adquiere y por cinco integrantes de su familia. Toda una cadena.

Desafortunadamente, a los medios masivos de comunicación no les interesa elevar el intelecto de sus afectos; es un hecho que un auditorio inculto tiene una capacidad analítica limitada, lo que les dificulta el entendimiento de su situación, del origen de sus carencias, de la moralidad de su sociedad, de la legitimidad de las acciones de sus gobernantes, etc. La falta de crítica de un pueblo hundido en la ignorancia lo convierte en un grupo simplón y manso, susceptible a la manipulación y –quizás lo más desafortunado– a ser víctima de los abusos de poder.

En contraste, las revistas culturales no tienen un alcance masivo, ni tampoco el respaldo financiero, ni comercial de empresas como Televisa que impulsen su permanencia, como sí sucede en varios de los ejemplares arriba mencionados.

Las revistas que son parte del consorcio de las grades televisoras mexicanas, hacen un reflejo fiel de los contenidos de sus primas… Chatarra en la pantalla, chatarra en el papel. ¡Qué pena que tanta gente haga de los medios sin nutrientes una parta importante de su cotidianidad! Quizás igual que los alimentos procesados, en los títulos de un programa debieran pasar su tabla de nutrientes.

De acuerdo a la nota, Leticia García, editora de la revista de teatro Paso de Gato, señaló:

Sabemos que los best-sellers y las revistas de chismes de estrellas de la televisión tienen sitiado el mercado del libro y de las publicaciones periódicas.

Les recomiendo leer el reportaje completo puesto que abunda sobre las dificultades que viven las publicaciones alternativas, sobre todo las estrecheces financieras, que las condena a un tiraje y una distribución reducidos.

Mientras nuestro intelecto esté empantanado en la banalidad, difícilmente cavilaremos sobre lo injusta que es nuestra situación social y seremos irremisiblemente arrastrados por la corriente.

Notas:

  1. < 1984: https://deshollinador.wordpress.com/2010/01/07/1984/
  2. < Al calce del artículo se menciona que debe citarse como sigue:

    García Bermejo, Carmen, “Las revistas de chismes tienen sitiado el mercado de la edición”,

    en El Financiero, México, Núm. 7890, 25-VIII-2009, Cultura.

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