El perseguidor perseguido

Posted on 10.enero.2010

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Qué irónico, la iglesia católica mexicana se queja de ser perseguida por sus creencias:

http://www.eluniversal.com.mx/notas/650804.html

La ironía comienza desde el título… Al parecer la Iglesia olvida que su posición histórica ha sido la de imponer su idiosincrasia y condenar al hereje, inclusive cayendo en los peores excesos, ejemplos de ellos son las Cruzadas, la Leyenda Negra y el Oscurantismo.

Iglesia cuestiona a quienes le piden callar

Ruth Rodríguez
El Universal
Ciudad de México Domingo 10 de enero de 2010

La Iglesia católica arremetió en contra de todos aquellos que quieren prohibir “hablar en nombre de Jesucristo”…

La institución católica se confunde, no es lo mismo que el Estado le conceda la libertad de expresarse a que quiera tener injerencia en las decisiones que nos incumben a todos los mexicanos. Entre nosotros hay quienes pertenecen a otra religión o incluso a ninguna. La Iglesia tiene derecho a pronunciarse mas no a violar el Estado Laico.

Investigando sobre el Estado Laico en México me encontré esta página que es parte de una colección:

http://www.mailxmail.com/curso-constitucion-1857/formacion-estado-laico-mexico

La Constitución de 1857

Marco Vinicio Rangel Moreno

Capítulo 8: La Formación del Estado Laico en México

Ojalá alguna vez lleguemos a tener un Congreso progresista y revolucionario como el que originó la Constitución de 1857:

Los temas que se debatieron, la altura y seriedad del propio debate, el modelo histórico que se vivía, la formación intelectual y la responsabilidad de los constituyentes más destacados permiten afirmar que el Congreso Constituyente de 1856-1857 es el más importante de la historia constitucional mexicana.

El señor Rangel Moreno lista a unos de los diputados de entonces, los nombres de varios, loados en nuestros días:

Valentín Gomez Farías, Francisco Zarco, Guillermo Prieto, Pedro Escudero y Echánove, Santos Degollado, Inacción Ramírez, José María del Castillo Velasco, León Guzmán Isidoro Olvera, Ponciano Arriaga, José María Mata, Ignacio L. Vallarta, Mariano y Vicente Riva Palacio, Melchor Ocampo y José María Lafragua…

Laicismo o no laicismo, he ahí el dilema:

Casi cuatro meses tardó en elaborarse el proyecto de Constitución, los debates que más adelante dividieron a los constituyentes, sobre todo los relativos a las materias religiosas y a la organización del propio Congreso.

De los conservadores, el autor dice:

[…] coincidieron en la defensa de la religión –como el último y único lazo de unidad entre los mexicanos y de la propiedad tanto de la privada como de la corporativa, sin embargo, con o sin la ayuda de la Iglesia pero si [sic] con la del ejército y la del pueblo, comenzaron a organizar la oposición, defender la religión y la independencia nacional, que se respetasen la religión y los fueros.

Sabemos que los fueros se refiere a ser intocables judicialmente.

El siguiente es el pronunciamiento del cardenal Norberto Rivera, de acuerdo al reportaje de El Universal:

[…] vemos con profunda preocupación cómo se ataca al matrimonio, como se burla de los valores cristianos y de nuestras creencias más sagradas.

La declaración del pretenso ataque es bastante similar al mencionado por la autoridad máxima de la fe cristiana en los días que México materializaba su derecho a la laicidad (declaración del Papa que incluye la monografía del señor Rangel Moreno):

El papa Pío IX atacó los artículos aprobados de la Constitución en materia eclesiástica y religiosa, acusando al gobierno mexicano de injuriar a la religión, a la Iglesia católica, a sus ministros y pastores, a sus derechos y a la propia autoridad pontificia, por todo lo cual condenó y declaró “írritos y de ningún valor los enunciados decretos”.

La polarización que se fue dando devino en la Guerra de Reforma, al respecto la monografía expone:

La Guerra de Reforma, o de Tres Años, fue la más Sangrienta e Intransigente de las conflagraciones civiles del siglo XIX mexicano independiente.

La libertad de cultos no se decretó hasta diciembre de 1860, días antes de finalizar la guerra, lo que demuestra la cautela con la que se trataba el asunto de la religión.

¡Qué paradoja!… El gobierno del D.F. y algunos medios –acusa el cardenal– son intolerantes a la intolerancia de la Iglesia (fragmento de la noticia en El Universal):

“Los insultos y las descalificaciones en contra de la Iglesia y sus ministros se han multiplicado en estos días, no solo en las expresiones de algunos políticos de la ALDF, sino también en muchos analistas y comentaristas en los medios de comunicación, quienes han manifestado el grado de intolerancia al que se ha llegado en México”.

Que conste respeto la libertad de creencias. No obstante, tengo la firme convicción de que éstas nunca debieran coartar los derechos humanos ni los civiles de nadie.

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