Calamidad tras calamidad

Posted on 19.enero.2010

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Semanas antes del desastre natural que abatió a Haití escribí sobre su desastre social, una calamidad originada por el hombre y no por fuerzas inasibles… ella acuciada por el abuso de otras naciones que más que ayudar a los isleños, les coartan su desenvolvimiento económico. [1] En medio de un bombardeo intenso de noticias acerca del país que hace tan poco se localizaba en el punto ciego del ojo mundial [2], es interesante analizar textos como el que refiero más adelante, emanado de la pluma del valiente y fructífero Julio Scherer. El notable periodista logra que, a partir de las cínicas falacias extraídas de la boca misma del exdictador, el lector bosqueje en su imaginación un mundo opuesto en el que imperan el terror, el desorden y la miseria.

http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/75634

El Haití de Papa Doc

Julio Scherer García

Antes, para que el artículo nos resulte más nutritivo (al menos para mí que desconozco mucho de la historia haitiana), expongo una breve reseña de la dinastía Duvalier que encontré en Biografías y Vidas:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/duvalier_familia.htm

Familia Duvalier

Dinastía de dictadores que gobernó Haití desde 1957 hasta 1986.

Dice la biografía que el primero de la dinastía, Francois Duvalier, era conocido como Papa Doc pues era un médico muy reconocido. Luego enuncia:

En 1957 fue elegido presidente de la República con el apoyo de las clases más pobres y del ejército americano.

¿Ejército americano…? Como asumo que se trata del estadounidense…, me pregunto qué tenían que ver con la isla. La fecha de arribo al poder de Duvalier nos da una pista… se sitúa en plena Guerra Fría. El titán americano quizás metió las manos, los pies y todo lo demás en un intento por evitar que se extendiera la ola comunista. ¡Cuántas barbaridades se han cometido enarbolando la libertad como pendón!

Implantó [Francois Duvalier] una terrorífica dictadura personal, rodeándose de brujos y de una milicia armada de nueva creación (los ton-tonmacoutes) con la cual reprimió toda disidencia. Autoproclamado presidente vitalicio desde 1964, mantuvo el control del país frente a todas las tentativas de derrocarle.

Papa Doc envolvió el poder para regalo y le hizo un presente fabuloso a su hijo:

Al morir transmitió el poder a su hijo de 19 años, Jean-Claude (1951 – ), llamado Baby Doc, que se convirtió así en el jefe de Estado más joven del mundo.

Cito el resto de la reseña pues es sucinta a más no poder (lo que agradezco de veras):

Sin modificar el carácter dictatorial y represivo del régimen, introdujo algunas reformas que le dieran un aspecto más moderado, asegurándose así el apoyo de Estados Unidos. Pero tampoco hizo nada por la población de su país, convertido en el más pobre del mundo. La oposición democrática creció hasta convertirse en insurrección popular en 1986, momento en que, viéndose privado del apoyo americano, abandonó Haití y se instaló en la Costa Azul.

Tras el paréntesis histórico, ahora sí, la entrevista del periodista Julio Scherer a Papa Doc:

(Nota: las omisiones originales vienen entre paréntesis (…), las mías entre corchetes […]).

—¿Qué entiende usted por democracia?

Cada civilización o cada pueblo tiene su manera de concebir la democracia, en función de sus costumbres y tradiciones […] En Haití tenemos nuestras fórmulas peculiares, como las tienen los países que creen y practican la democracia.

Nótese que el gobernante dijo sin decir. Pura forma sin contenido.

¿Por qué es Haití uno de los pueblos más atrasados del continente?

¿Por qué la masa india de América del Sur y de América Central –pregunta a su vez el presidente, se encuentra en un estado tan cercano a la barbarie? ¿Sabía usted que en el Amazonas hay tribus que confunden a los aviones con gigantescos pájaros plateados y en cuanto los ven les disparan sus flechas envenenadas?

No hubo respuesta. Hubieran sido lo mismo unos solitarios puntos suspensivos.

—¿Entonces no existe en Haití el mando universal, a pesar de que usted es “líder indiscutible de la revolución, apóstol de la unidad nacional, digno heredero de la nación haitiana, renovador de la patria, jefe de la comunidad nacional por tiempo ilimitado y presidente vitalicio, según rezan los artículos 1969/197 de la constitución Haitiana?

“Por supuesto que no”.

(…)

¿Es usted hombre de derecha, de izquierda o del centro?

Después de una perorata, él concreta:

[…] Es por esto que no creo indicado que pudiera decir si soy de la derecha, de la izquierda o del centro, puesto que nuestra colectividad preexistió a las doctrinas de estos tiempos”.

Sonó como la satírica: “No soy de izquierda, derecha o centro… sino de todo lo contrario”.

Una pregunta clave:

¿No le inquieta el hecho de que prácticamente todas las naciones se inclinen por el cambio periódico de sus mandatarios y eviten el ejercicio del mando por tiempo indefinido?

Una respuesta mesiánica:

(…) Yo había dicho después de las elecciones de 1957 que hacía el sacrificio de mi vida a la nación […]

Por cierto, Papa Doc se decía intelectual. Afirma en un punto de la entrevista que escribió libros desde 1925. Siento curiosidad por leerlos pues quisiera conocer las ideas que lo obcecaron al punto que se creyera un prócer a pesar de que estuviera hundiendo a un pueblo. Señala el señor Scherer que, en efecto, Francois Duvalier era un intelectual: uno doctrinario.

El reportaje incluye extractos de la Constitución haitiana, supongo hoy ya enmendada, que demuestra hasta dónde puede llegar el absolutismo y la megalomanía:

Helo aquí en su artículo 196:

“… Por haber provocado por primera vez desde 1804 una toma de conciencia nacional a través de un cambio radical desde el punto de vista económico, social, cultural, religioso y político en Haití, el ciudadano François Duvalier, Jefe Supremo de la Nación, es elegido presidente vitalicio con el fin de asegurar las conquistas y la permanencia de la revolución duvalierista bajo el estandarte de la unidad nacional”.

Una probada de la barbarie prevaleciente en el sempiterno gobierno de Duvalier padre:

“Las masacres en el pueblo de Jeremie y en el municipio de Grand-Gosier, donde familias enteras fueron eliminadas como represalia a la entrada subrepticia de un puñado de insurgentes en agosto de 1964. Las constantes exaccciones [sic] perpetradas por la policía personal del presidente en todo el territorio; las ejecuciones sumarias a campesinos en las comarcas de Saltrou, Grand-Gosier, Anse-a-Pitre, la detención de todas las personas entre 17 y 25 años en Jacmel, como consecuencia de otro movimiento de insurgentes a mediados de 1964, y tantos otros hechos que atentan directamente contra la libertad y la dignidad de los ciudadanos, son muestras de las siniestras actividades de los ‘tontonts macoutes’, policía política secreta, gracias a los cuales la seguridad de los haitianos depende de las decisiones arbitrarias del doctor Duvalier.

Las calamidades de la naturaleza se carecen de índole moral y por ende son inmunes al juicio humano… No alcanzan la misma inmunidad los seres humanos, menos ésos cuya carencia de sensibilidad y su exceso de poder irradian miseria y padecimiento entre sus semejantes, en ocasiones en magnitudes tales que, sin ser mera hipérbole, hacen palidecer los poderosos embates de natura.

Notas:

  1. < Abusar del más débil: https://deshollinador.wordpress.com/2009/11/01/abusar-del-mas-debil/
  2. < Esa mitad del mundo que no importa: https://deshollinador.wordpress.com/2009/11/26/esa-mitad-del-mundo-que-no-importa/
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