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Posted on 12.octubre.2010

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Precisa la RAE:

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=ucron%C3%ADa

ucronía.
1. f. cult. Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder.

¿Qué hubiera sucedido si los habitantes del ahora llamado Nuevo Mundo, en sentido contrario a la realidad, hubieran conquistado a los pueblos del Viejo Mundo? ¿Hubieran nuestros antepasados derribado edificios, destruido documentos, reducido obras de arte y atropellado creencias en ultramar? ¿Los pueblos caídos hubieran padecido de esclavitud y aun exterminio?

Mi supuesto es que nuestro actuar no hubiera distado demasiado del de los conquistadores europeos. Baso tan silvestre conclusión en la beligerancia mostrada por las civilizaciones de Anáhuac; la guerra (como siempre lo ha sido en la historia de la humanidad) fue para ellos un medio común para subyugar a otros pueblos y hacerse de sus recursos; como ejemplo, el imperio azteca, uno de los más vastos en el continente, fue abatido con la ayuda de pueblos oprimidos como los tlaxcaltecas [1]. Debido a la especialización guerrera de los antiguos mexicanos y, sobre todo por su número, era difícil que las relativamente escasas fuerzas de los conquistadores lograran por sí solas el triunfo. En suma, la beligerancia de los imperios precolombinos les cobró a los mismos una onerosa cuota.

No me siento especialmente agradecido por la Conquista, perdimos… y mucho, nuestras riquezas naturales fueron extraídas y trasegadas a destinos extranjeros, nuestra cultura primigenia fue aplastada. Por otro lado, tampoco siento mezquino odio por las razas que vinieron a “civilizarnos”…, comoquiera nos corre una misma sangre, en conjunto fincamos una cultura mestiza de la que, en muchos aspectos, e intentando mantenerme al margen de un chovinista y trapero nacionalismo, me siento orgulloso. Los latinoamericanos somos la resultante de dos tipos de idiosincrasias y costumbres, repudiar nuestro pasado es, en cierto sentido, rechazar nuestra quintaesencia.

A pesar de esa aceptación, es sano poner nuestra idiosincrasia bajo el microscopio y ejercer la autocrítica. En lo particular, hallo que en nuestro interior aún resuena la repulsión por lo que huela a raza nativa, todavía nuestra vertiente europeizada alza la mano para someter lo que de indio nos queda.

Notas:

  1. Pasada la fatídica Noche Triste y el encontronazo de Otumba, los españoles fueron bienvenidos en Tlaxcala, donde Cortés y sus hombres contemplaron con asombro cómo diversas delegaciones de tribus indígenas, antiguos vasallos de los aztecas, juraban ahora fidelidad a la corona de España con el objetivo de ayudar para conseguir el fin de la supremacía azteca. (La Conquista de Tenochtitlan: http://www.todahistoria.es/la-conquista-de-tenochtitlan/).
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Posted in: Historia