México en 1910, las causas abandonadas

Posted on 21.noviembre.2010

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La Revolución Mexicana, ¿qué de novedoso podría agregar yo, un simple aficionado a escribir y de ninguna manera especialista en historia? Aun así presento mi versión, pues considero que todo ciudadano tiene la responsabilidad de conocer la historia del lugar en el que le tocó –o decidió vivir– y una manera emocionante, a la vez efectiva, de aprender, es explayar el propio pensamiento en un texto.

Dicho, va pues esta versión íntima de la insurrección popular que cimbreó al México de antaño.

Combatientes revolucionarios (ix)

LA REVOLUCIÓN MEXICANA

El consenso regular entre los ciudadanos es que la Revolución se reduce al alzamiento que terminó por derrocar a Díaz, mas ese hecho sólo fue un episodio en una larga secuencia de encontronazos entre los disímiles estratos sociales del México de las primeras décadas del siglo XX. Esta revolución fue vanguardia de una serie de conflictos alrededor del globo que compartieron su carácter emancipador de las masas oprimidas. A pesar de ser una revolución pionera, en momentos no alcanza el mismo reconocimiento de sus semejantes posteriores como la Revolución de Octubre protagonizada por el proletariado soviético. De alguna forma se ha caricaturizado a la guerra que inauguró la resistencia al desequilibrio social, consecuencia de la Revolución Industrial y el capitalismo. El guerrillero campesino, como muestra, ha sido reducido a una versión que lo exhibe como un salvaje impulsivo, borracho, mujeriego y provocador.

PORFIRIO DIAZ

En 1876, el general Díaz llegó al poder merced a una sublevación de militares opuestos a la reelección de Sebastián Lerdo de Tejada. Después de un puñado de luchas desperdigadas los porfiristas fueron vencedores y Lerdo tuvo que abandonar el país. Porfirio Díaz se encumbró entonces y mantuvo su posición hegemónica por 34 años. Durante el porfiriato los terratenientes adinerados abonaron al advenimiento del estallido social por sus extremados y constantes abusos a los peones de sus haciendas, excesos que fueron perpetrados bajo la mirada condescendiente de las autoridades. En suma, las cúpulas política y social fincaron una situación insufrible para la clase domeñada. Al respecto existe una lectura obligada: el bárbaro México Bárbaro del periodista John Kenneth Turner. La descripción que hace de la esclavitud en las haciendas se antoja a drama lírico, no obstante, sus relatos se apegan fielmente a la cruda cotidianidad padecida por los trabajadores del campo en el porfiriato. Al otro lado de la moneda, la tiranía resultó ser un periodo de bonanza para un pequeño círculo burgués que se repartía a manos llenas el abundante usufructo, rico fruto venido directamente del trabajo de la mayoría. El 90% de las industrias era de propiedad extranjera [i]. La situación social no se había desarrollado, las condiciones eran muy semejantes a las de Europa en la agonía del medioevo. Los patrones invertían poco en mano de obra, a costa de la honda pobreza de sus empleados, el salario de éstos era precario y, en contraste, las horas del jornal llegaban a ser de 16 horas al día [ii]. Para empeorar la liviandad del salario campesino, a menudo no era en moneda sino en vales que únicamente eran aceptados en la «tienda de raya» de la hacienda, negocio éste propiedad del mismo patrón, de familiares suyos o de sus capataces. Las mercancías en las tiendas de raya eran muy costosas, situación hecha adrede para que el peón se endeudara y perdiera su libertad de decidir el momento en que terminaría su relación laboral con la hacienda; dicho sin eufemismos, el deudor se convertía en un esclavo de su patrono. En caso de la muerte de un trabajador, en lugar de que su deuda se enterrara junto con el difunto, se convertía en una oprobiosa herencia para su prole… Los deudores por herencia tenían la obligación de ponerse al servicio del mismo patrón al que su ancestro había servido hasta su muerte e intentar saldar una deuda que ya se había demostrado impagable. Para darnos una idea del número probable de agraviados vale asentar que, de acuerdo al censo de población de 1910, la cantidad de habitantes en México circundaba los 15 millones y que cerca del 80% dependía de las labores en el campo. [1]

Los hacendados e industriales no eran los únicos favorecidos por las prerrogativas del gobierno, de igual manera el clero entró en el círculo, permitiéndosele la posesión de tierras extensas y garantizándosele la exención del pago de impuestos.

FRANCISCO I. MADERO

Cuando Díaz, en su afán de aparentar que la suya era una administración dispuesta a encarrilarse en el camino a la democracia, declaró a la prensa extranjera que no buscaría reelegirse para un siguiente periodo. Sus opositores, crédulos, comenzaron a designar a sus contendientes… Un hacendado coahuilense, Francisco I. Madero González, se entregó a una jornada exhaustiva para promocionarse. Más de un año de apretar manos en sus giras le bastó para fundar el Partido Nacional Antirreleccionista. El presidente Díaz, siempre atento a las simpatías que su futuro rival despertaba en las masas, terminó por violar su promesa y se postuló nuevamente como candidato, no sin antes ordenar la captura y encarcelamiento de Madero bajo un cargo fabricado de sedición. Madero estuvo en prisión cuando se efectuó la simulación de elecciones, obviamente el dictador volvió a ser electo. La cínica puesta en escena exacerbó el ánimo de quienes abrigaron la esperanza de derribar al viciado régimen, por ende, cuando Madero logró fugarse y promulgar el Plan de San Luis, las masas respondieron sin dilación a su llamado y se levantaron en armas. Ocurrió el 20 de noviembre de 1910, fecha considerada el inicio de la Revolución. De las sublevaciones consecuentes descuellan las encabezadas por Francisco Villa en Chihuahua y Emiliano Zapata en Morelos.

Las nuevas insurrecciones, más los triunfos de los rebeldes en regiones estratégicas, finalmente rindieron frutos e hicieron que un viejo Porfirio Díaz claudicara en mayo de 1911. Él y su familia se embarcaron el día 31 con rumbo a Francia, país en el que el dictador moriría en paz cuatro años después.

Ahí no terminó todo… (por tal mencioné que Díaz es el detonante de la gresca mas no el explosivo completo). Tras un breve interinato en la presidencia, se llevaron a cabo nuevas elecciones, en las que triunfó Francisco I. Madero. A pesar del aparente logro, el descontento social continuó porque el flamante presidente pareció olvidar que la mayoría de los levados en «la bola» eran motivados por el ardiente deseo de una vida mejor… y que tal sueño no había logrado ver la luz a la sonora caída de la dictadura.

Emiliano Zapata (x)

EMILIANO ZAPATA

Emiliano Zapata Salazar es el caudillo revolucionario por excelencia. Fue valeroso campesino que respondió sin titubear a los clamores de liberación de los más humildes. Durante el proceso dio un hondo significado a la noción de libertad para los oprimidos, logrando llevarla a la praxis en la medida de sus medios. Ejemplar es que en aquellas zonas dominadas por sus huestes organizó a los habitantes en cooperativas para impulsar proyectos intestinos [i]. Zapata no buscaba el poder, lo que demostró al desechar las oportunidades de encumbrarmiento personal por parte de las autoridades a las que ayudaba a consolidarse; buscaba solamente una reforma agraria que con justicia aliviara la penuria de los campesinos, su ideal era tan sólido que en su andar luchó inclusive contra quienes habían sido sus aliados si éstos, crecidos por la victoria, atropellaban sus propios principios. Los ideales preclaros de Zapata se encuentran plasmados en el Plan de Ayala.

Zapata combatió a favor de Madero. Una vez entronizado éste, el campesino le exigió que le diera lugar a la causa campesina manifiesta en el punto tercero del Plan de San Luis, al no obtener respuesta favorable, reanudó su lucha. No combatió solo, otros grupos, como el de Pascual Orozco, compartieron su misión.

VICTORIANO HUERTA

El gobierno maderista tuvo una abrumadora oposición, no sólo de parte del zapatismo: el sector opuesto en la balanza económica y social, la burguesía, ese estrato que había hallado un parapeto inmejorable en el porfiriato, lo tenía ahora bajo la lupa; al final, la indecisión de Madero, que no se abocó a apoyar a la causa popular ni a la de los opulentos, quedó en medio de dos aguas que más pronto que tarde terminaron ahogándolo. El militar veterano Victoriano Huerta, Félix Díaz –sobrino del dictador derrocado recién– y el embajador de Estados Unidos Henry Lane organizaron el destronamiento de Francisco I. Madero [iv] que se llevó a cabo en 1913. Es relevante apuntar que la injerencia de Estados Unidos se dio porque los sectores capitalistas de ese país estaban intranquilos ante la situación inestable de sus cuantiosas inversiones en México. Veían con antipatía la llegada de cualquier gobierno que pudiera interrumpir las políticas liberales auspiciadas por el porfirismo. Coadyuvaron a esa tensión los agitados movimientos obreros en Estados Unidos.Consumado el golpe, Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron asesinados, en un episodio conocido como la Decena Trágica, Victoriano Huerta tomó su turno en la silla presidencial. El gobierno de Huerta no fue muy distinto al de Díaz, se acercó a los ricos, desdeñó a los pobres…

El país que había apoyado y hasta acuciado la sublevación militar que encumbró a Huerta, años más tarde se puso en contra de éste y lo presionó para que dimitiera. En la primavera de 1914 la injerencia de EU se quitó la máscara, soldados de ese país invadieron la puerto de Veracruz.

Pancho Villa (ix)

FRANCISCO VILLA

Doroteo Arango habíase unido a los ejércitos populares para enfrentar la tiranía de Díaz. Cuando Madero tomó el poder, Villa de alguna forma sintió que la meta de su lucha se había alcanzado y se alineó a la presidencia, por tal, una vez que el presidente fuera asesinado y su puesto tomado por asalto, Villa no dudó en volver a tomar las armas para defenestrar al usurpador. En 1914, Zapata y Villa se reunieron para crear el Plan de Xochimilco, acuerdo en el que juraron derribar al tirano; en adición, pero no por ello menos importante, acordaron respaldarse recíprocamente en el esfuerzo de materializar el ideal agrario que compartían.

Al mismo tiempo, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, ordenaba a sus fuerzas leales unirse al combate contra sus colegas federales.

La abigarrada unión de fuerzas antihuertistas venció luego de un año de combate feroz; el tirano se vio en la necesidad de buscar amparo en el exilio para salir con vida de su amarga experiencia como usurpador.

VENUSTIANO CARRANZA

Con el gobierno decapitado, las diferentes corrientes revolucionarias lucharon entre sí en busca de empoderar a un hombre afín a sus propias creencias. Carranza fue quien finalmente tomó el cargo de Presidente de la República. El zapatismo, fatigado por las batallas apenas libradas, resolvió hacer una tregua con el gobierno, receso que el poder tomó como ventaja para concentrarse en desperdigar las tropas de Villa.

Carranza comprendió el peligro que para un gobierno entrañan los levantamientos populares, por ello proyectó la formación de una fuerza de oposición igualmente popular y masiva, que consumó en 1915 al firmar un pacto con los sindicatos obreros del que más adelante surgirían los Batallones Rojos [i][v]. Al tiempo que los militares (el general Álvaro Obregón, futuro presidente, contado entre ellos) reducían a los rebeldes, Carranza promulgaba la Constitución de 1917, que contiene puntos fundamentales para la consolidación de la República. La Consitución emanada considera la expropiación de las tierras a los grandes terratenientes, el control de los salarios, la regulación de las condiciones laborales y el establecimiento del laicismo de Estado. Aunque cubrió puntos elementales, se quedó corta en cuanto a la Reforma Agraria, motivo por el cual Zapata se inconformó y una vez más contempló la posibilidad del levantamiento armado. Debilitado Villa, el gobierno rompe su acuerdo con Zapata y comienza a perseguirlo. En un punto los encomendados se dan cuenta del notable talento de Zapata para parapetarse en las geografías agrestes, que lo hace inalcanzable; es cuando deciden tenderle una audaz trampa: un militar simula rebelarse contra el gobierno. Emiliano Zapata, se esperanza ante la posibilidad de haber encontrado otro aliado, y concierta una cita con el presunto rebelde, no sin antes pedirle una prueba de su aversión al gobierno que es satisfecha con el fusilamiento de media centena de soldados federales. Se programó pues la cita. Apenas arribaba Zapata al lugar convenido cuando fue recibido a balazos por los leales a Carranza. Su cuerpo inerte quedó tendido en el suelo polvoriento. La traición se dio en 1919.

El indomable Francisco Villa tuvo un final similar. Álvaro Obregón, quien hubo subido a la presidencia tras la caída de Carranza, temió que el Centauro del Norte volviera a las armas, lo que iba a complicar su permanencia en el poder toda vez que estaba pasando momentos difíciles por las sublevaciones de sus nuevos enemigos, los delahuertistas. En 1923, Doroteo Arango fue emboscado y asesinado a balazos por una cuadrilla de matones a sueldo.

Fuerzas revolucionarias (ix)

EPÍLOGO

Algunos autores aseveran que el asesinato de Villa es el momento en que el periodo de la Revolución Mexicana remata su historia; otros, que lo fue la proclama de la Constitución de 1917; otros más, que fue la toma del poder por Álvaro Obregón y la realización de su esfuerza pacificador conocido como el Plan de Agua Prieta. Lo cierto es que no hay un consenso cierto de lo que el punto final de la historia puede ser. Otra certeza es que el conflicto tuvo costos graves –unos trágicos, otro onerosos–, murió casi la mitad de la población activa y la nación tuvo que endeudarse para mantenerse en pie [i].

Desde mi punto de vista, la Revolución permanece en vilo, pues en la actualidad observo muchos de los vicios de poder cuya erradicación fue la causa de nuestros caudillos revolucionarios.

Como evidencia están:

  • La enorme brecha entre la opulencia de unos capitalistas y la miseria de las masas [2]
  • Sólo el 18% de los habitantes de México tienen el suficiente ingreso para cubrir todas sus necesidades fundamentales [3]
  • 1 de cada 2 mexicanos son pobres [4]
  • La pobreza tan honda de no menos de 18 millones de mexicanos que no comen lo suficiente [5]
  • Los 3 millones de niños que se ven obligados a trabajar [6]
  • Los 115 mil niños explotados por las redes de prostitución infantil [7]
  • El abuso a los trabajadores del campo, a semejanza de los sufridos en el porfiriato [8]
  • La marginación criminal de muchos indígenas [9][10]; mueren de enfermedades curables y sus expectativas de vida son inferiores a las de los individuos en la ciudad
  • Los privilegios oficiales a los sectores de por sí privilegiados [11]
  • La corrupción del gobierno que, en sus casos más extremosos, generan tal impunidad que poco pesa que las faltas cometidas sean terribles [12][13]
  • Los golpes al sector obrero [14][15][16]
  • Las brutales represiones a los movimientos populares [17][18][19][20]

Y la Matanza de Aguas Blancas.

Y la represión al movimiento de la APPO.

Y el desdén a la causa del ejército zapatista y la guerra a sus miembros.

Y tantas razones más…

En México, no hay cómo negarlo, los malos gobiernos se mantienen incólumes.

Notas:

  1. < «Según el censo de población de 1910, el año anterior al inicio de la revolución, había en el país 840 hacendados, 411 096 personas clasificadas como agricultores y unos 3 096 827 jornaleros; la población total ascendía a unos 15 millones de habitantes. De ellos, un 80 por 100, es decir, unos 12 millones, dependía de los salarios agricolas». [iii]
  2. < ¿Dónde están los pobres?: https://deshollinador.wordpress.com/2009/12/11/%C2%AB%C2%BFdonde-estan-los-pobres%C2%BB/
  3. < La minería: vetas y brechas: https://deshollinador.wordpress.com/2010/08/20/la-mineria-vetas-y-brechas/
  4. < Un pobre, otro pobre… y uno más: https://deshollinador.wordpress.com/2010/04/23/un-pobre-otro-pobre-y-uno-mas/
  5. < De aquí pa abajo son pobres: https://deshollinador.wordpress.com/2010/07/22/%C2%ABde-aqui-pa-abajo-son-pobres%C2%BB/
  6. < Niños obreros: https://deshollinador.wordpress.com/2010/07/15/ninos-obreros/
  7. < La abolición de la esclavitud y la volición de la ineptitud: https://deshollinador.wordpress.com/2010/10/20/la-abolicion-de-la-esclavitud-y-la-volicion-de-la-ineptitud/
  8. < Festejemos la Revolución Mexicana: https://deshollinador.wordpress.com/2009/12/02/festejemos-la-revolucion-mexicana/
  9. < El Bicentenario y los indígenas: https://deshollinador.wordpress.com/2010/09/18/el-bicentenario-y-los-indigenas/
  10. < A 99 años del comienzo de la Revolución: https://deshollinador.wordpress.com/2009/11/20/a-99-anos-del-comienzo-de-la-revolucion/
  11. < Los cuatrocientos que no cooperan: https://deshollinador.wordpress.com/2009/10/30/los-cuatrocientos-que-no-cooperan/
  12. < San Juanico ayer y hoy: https://deshollinador.wordpress.com/2009/11/19/san-juanico-ayer-y-hoy/
  13. < Impunidad y demagogia: https://deshollinador.wordpress.com/2010/06/03/impunidad-y-demagogia/
  14. < Un golpe bajo: https://deshollinador.wordpress.com/2009/10/11/un-golpe-bajo/
  15. < Para quiénes gobiernan: https://deshollinador.wordpress.com/2010/03/19/para-quienes-gobiernan/
  16. < Quién se aprovecha de la vulnerabilidad de sus protegidos: https://deshollinador.wordpress.com/2009/12/04/quien-se-aprovecha-de-la-vulnerabilidad-de-sus-protegidos/
  17. < El contundente argumento del garrote: https://deshollinador.wordpress.com/2009/09/19/586/
  18. < Once laureados y doce presos: https://deshollinador.wordpress.com/2010/06/30/once-laureados-y-doce-presos/
  19. < El plan de guerra del 68: https://deshollinador.wordpress.com/2009/10/04/el-plan-de-guerra-del-68/
  20. < Lo que EU sabe sobre la Matanza del 68: https://deshollinador.wordpress.com/2009/10/03/lo-que-sabe-eu-sobre-la-matanza-de-tlatelolco/

Fuentes:

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